martes, 20 de diciembre de 2011

AGAPORNIS:
El agaporni, también llamado 'inseparable' (por su monogamia) y 'pájaro o lorito del amor', es un ave que llama la atención por el llamativo colorido de su plumaje. Podemos encontrar bellos ejemplares a partir de los 10 centímetros de altura y una de las características de su morfología más apreciada es su pico. La orden a la que pertenece es la de los Psitaciformes y pueden llegar a desarrollar la capacidad de emitir sonidos por imitación, pero no de hablar tal y como lo harían sus parientes los loros. Su llegada al continente europeo se produce alrededor del año 1820. A su increíble belleza se le une un carácter vivaz, alegre, cariñoso, sociable y juguetón.
La versatilidad de sus patas hace que los agapornis puedan utilizarlas indistintamente como pies y como manos, por eso no es de extrañar que las utilicen, además de su pico, para alimentarse y también para andar por la jaula. La longevidad de los pájaros del amor es bastante alta, llegando a cumplir quince años los ejemplares que han sido cuidados a conciencia evitando enfermedades. Uno de los problemas que presentan es, a la hora de la reproducción, la diferenciación de sexos, aspecto que dejaremos en manos de expertos.

La casa del agaporni

agaporniHay que tener muy presente que se trata de aves exóticas procedentes de las zonas tropicales africanas y, por tanto, acostumbradas a otro tipo de hábitat muy diferente al de una vivienda. No obstante, suelen aceptar sin problemas la cotidianeidad. Además, es preferible que haya pasado un mes y medio desde su nacimiento para que así puedan comer por sí mismos. La jaula debe tener una anchura de 60 centímetros en adelante y tenemos que olvidarnos de la coexistencia con otras aves como canarios o periquitos puesto que no admiten la convivencia con especies diferentes. Es vital que la 'casa' del nuestro amigo alado se airee y no esté expuesta a malos olores.

El material de la jaula deberá ser preferiblemente metálico, puesto que las maderas pueden albergar con el tiempo restos de comida o suciedad de los excrementos que pueden desarrollar enfermedades que afectarían a nuestro pequeño amigo. Cuidaremos también su ubicación debido a las temperaturas extremas y a los posibles cambios en la misma. Además no la dejaremos al alcance de otras mascotas que tengamos en nuestro hogar, como perros o gatos. Durante el día pondremos la jaula al sol indirecto un rato, mientras que por la noche protegeremos a nuestro agaporni cubriendo la jaula con una tela que evite las corrientes de aire nocturnas y la visita de mosquitos.
agaporniEn cuanto al 'mobiliario de la casa' de este simpático lorito, deberemos colocar varios elementos para que la mascota pase su cautividad de la mejor manera posible. Tenemos que armar la jaula con perchas donde los agapornis puedan apoyar sus patas, saltar de una a otra, asegurándonos de la higiene y buen estado para evitar parásitos e infecciones, por eso no dudaremos en usar cepillos y desinfectantes que nos faciliten la labor de la limpieza. Cuidaremos mucho de los bebederos, que contarán siempre con agua potable; comederos, donde el alimento nunca será escaso, y un pequeño rincón para que el pájaro pueda asearse a modo de bañera.

Un dieta equilibrada

Las semillas son el alimento por excelencia de los pájaros, constituyendo un menú perfecto las de avena, alpiste, girasol e, incluso, una mezcla de las mismas. Pero para completar la dieta de esta simpática ave, nada mejor que darle de vez en cuando alguna fruta, como manzana, o verduras como la zanahoria. Deberemos lavar bien este tipo de comida y dársela en trozos pequeños para que no se atragante. En cuanto al calcio, se descartan los alimentos lácteos, puesto que un exceso de los mismos puede generar desde la pérdida de las plumas hasta el fallecimiento del agaporni, por eso recurriremos al hueso de jibia y también a las papillas a base de huevo, que fortalecen notablemente a los agapornis en su crecimiento.


Una familia muy numerosa

agaporni en jaulaEl agaporni es un animal del que se cuentan más de 300 especies diferentes, pero la mayoría de las clasificaciones contemplan como las más conocidas las siguientes:

* Agaporni Fischer (15 cm.), cuyo origen está en las cercanías del gran lago africano Victoria. Su alimentación, a parte de las recurrentes semillas, admite también algunas verduras y frutas. El ejemplar femenino es un poco más grande que el masculino. Su colores básicos son: abdomen amarillo, plumas verdes y cuello y frente anaranjado. Su longevidad alcanza los ocho años. En cuanto a la reproducción, no tiene problemas en la cautividad, llegando a nacer hasta cinco polluelos que son independientes tras un mes y medio aproximadamente.
* Agaporni Roseicollis (de 15 a 17 cm.), es un ejemplar que gusta mucho de semillas como girasol avena, mijo y, por supuesto, alpiste. La tonalidad de su cuerpo es verde, pero también se aprecia un cuello rosa y plumas rojas. Un híbrido de esta especie presenta cuello rojo y cuerpo de color amarillo. La cría se lleva a cabo sin ningún tipo de problema con una incubación de unos 23 días.
* Agaporni Personata (14 cm.), al que también se le llama 'enmascarado' por su blanco anillo ocular. Puede llegar a vivir una década y su desarrollo no presenta incidencias si se siguen unas pautas de higiene marcadas. Su reproducción es igual que la del Roseicollis. Por último, señalar que los colores por los que se le reconoce son verde en el cuerpo, amarillo en el pecho y negro en la cabeza. También tiene una mutación que colorea su pecho de gris y su cuerpo de azul.
* Agaporni Cana (13 cm.), que hunde sus raíces en Madagascar. Es muy famoso por su cabeza grisácea y por el color verde de las hembras. Un dato curioso que destaca de su reproducción es que la época de cría es el invierno en occidente, para adecuarlo a su lugar originario en el hemisferio sur. Su dieta se compone también de frutas, verduras y abundantes semillas. Se convertirá en una agradable compañía durante un periodo de hasta ocho años.
* Agaporni Taranta o de Abisinia (17 cm.), quizá la especie más común dentro de los adorables pájaros del amor. Coincide en la línea de la monogamia y de la reproducción general del resto de sus 'parientes'. Su desarrollo será perfecto si consideramos en su alimentación diaria las semillas más comunes y también alguna fruta o verdura extra. Su cuerpo es verde y su frente presenta una tonalidad media entre el salmón y el rosa.

Reproducción

agaporniA pesar de que podemos aumentar la familia de nuestro agaporni a partir del primer trimestre de vida, los expertos recomiendan como fecha óptima para el comienzo de la reproducción el año de vida. Tendremos que preparar nidos artificiales y para ello nos ayudaremos de los materiales que nos proporcionan las tiendas de animales, dejando aconsejarnos por ellos.

La puesta de la hembra deriva automáticamente en la incubación de los huevos cuyo número puede llegar a alcanzar ocho, a los que la futura mamá dará calor hasta su eclosión tras una media de 25 días. El plumaje con el que nacen los pequeños agapornis se va perdiendo y el definitivo comienza a dejarse notar a partir de la cuatro primeras semanas de vida.
Si quieres disfrutar de las bellas tonalidades de un pájaro de reducidas dimensiones, nada mejor que elegir al agaporni como compañero. Sus alegres trinos te divertirán durante mucho tiempo siempre y cuando le proporciones todos los cuidados necesarios para que permanezca sano y en las mejores condiciones.
NINFAS:

Poco a poco estas alegres cotorras procedentes de Australia, también llamadas carolinas, se están colando en miles hogares de todo el mundo. Los amantes de los animales domésticos se decantan cada vez más por estas aves, no sólo por el toque exótico que aportan a sus casas, sino porque son animales muy resistentes y agradecidos. Su buen comportamiento, el bonito color de su plumaje y su capacidad de adaptación son algunas de las virtudes de estas pequeñas y simpáticas aves.

Las Nymphicus Hollandicus -nombre científico de esta especie- son aves muy cariñosas, equilibradas y poco ruidosas. También son fáciles de encontrar en las tiendas de animales y no son muy caras. Generalmente viven en pareja o en colonias, por eso es muy común aparearlas, para poder disfrutar con el nacimiento de las crías y su desarrollo. En definitiva, son aves muy bellas y fáciles de criar.
Existen muchas variedades de diferentes colores: salmón, blancas, verdes, grises, amarillas o perladas. En su estado natural, son grises con rayas blancas, cresta de plumas amarillas y las mejillas rosadas. En cautiverio podemos encontrar ejemplares perlados, blancos, grises y lutinos. Además, las ninfas tienen una sorprendente capacidad de imitación y son muy longevas.

Dimorfismo sexual: machos y hembras

ninfaPara los profanos en la materia, reconocer el sexo de la mayoría de las aves es una tarea bastante difícil. En muchos casos, es necesario recurrir a un veterinario para saberlo. En el caso de las ninfas, muchos atribuyen al distinto plumaje el modo de saber si el ave es macho o hembra. De sexo masculino serían las ninfas de colores fuertes y, de sexo femenino, los pájaros con tonos menos luminosos.

Una de las ventajas de la cría de estas aves es que poseen dimorfismo sexual: es decir, que se puede distinguir bien entre machos y hembras. Algunos especialistas creen que lo mejor es tocar la zona baja del vientre, con mucho cuidado, ya que el ave nos puede picar. Dando la vuelta a la ninfa, tendremos que encontrar dos huesos que parecen puntas. Si se abren al apretar con un dedo, estaremos ante una ninfa de sexo femenino. Si no se abriese estaríamos ante una carolina macho, o bien, una hembra inmadura.

Otros métodos menos agresivos con el animal señalan que los machos suelen tener tonos grises más oscuros y la mancha naranja que tienen en la cara es de un color más intenso. También la proporción de amarillo de la cresta suele ser mayor en los machos que en las hembras y, en las ninfas de sexo masculino, el anverso de la cola es de color negro, mientras que las hembras tienen líneas grises y amarillas. Otro dato: los machos empiezan a cantar a los tres meses.

Alimentación y cuidados

Las ninfas, al ser aves granívoras, no requieren una alimentación muy especial. El alpiste, la avena o el mijo constituyen la base de sus necesidades. Una vez a la semana podemos darle maravilla, pero no debemos excedernos, ya que estas semillas tienen mucha grasa. Añadiremos algunas frutas, como la manzana, y verduras, como la lechuga o la acelga, para completar su dieta. Cuando vaya a criar, podemos completar sus aportes de calcio con huevo duro -con cáscara molida incluida-. El agua debe cambiarse a diario: debe ser fresca y estar a temperatura ambiente.

ninfa ninfa
Una vez a la semana procederemos a limpiar la jaula porque las heces de las aves pueden ser nocivas para ellas, por eso deberemos retirarlas de la jaula y limpiar los restos de las barras. También eliminaremos la fruta o vegetales que se hayan pasado y sus desperdicios. Deberemos vigilar que coman, que estén activas y que sus excreciones no sean anómalas. Acudiremos al veterinario cada vez que veamos algún signo que nos haga pensar que nuestra ninfa está enferma.

También evitaremos tener muchos ejemplares en jaulas pequeñas, ya que el hacinamiento puede provocar peleas y enfermedades. Para criar un solo pájaro, o una pareja, la jaula será de un metro por un metro, con dos barras para saltar, aletear y posarse. Si tenemos varias ninfas, una jaula de metro y medio de alto, dos de largo y uno y medio de ancho puede ser suficiente para seis ejemplares.

El cortejo y la reproducción

En el apareamiento, el macho inicia su cortejo con bellos cantos, moviendo las alas y agitando la cabeza. Las hembras que han sido fecundadas pueden poner entre cinco y siete huevos. El nido tendrá dentro serrín para que sea más cálido y tiene que ser lo suficientemente amplio para los huevos y su incubación: podemos construir nosotros mismos un nido de madera de 40 centímetros de alto por 30 centímetros de largo y ancho.

ninfa ninfa alas abiertas
La hembra incuba los huevos durante tres semanas hasta que se rompen. Pero, las crías no salen del nido hasta que no haya pasado un mes. Si queremos criar ninfas lo mejor es comprar los ejemplares con unos seis meses de edad: con dos años estarán preparadas para la cópula.

Es mucho más sencillo obtener crías en una jaula con varios ejemplares, porque en ellas, las ninfas se 'escogerán' para el cortejo como deseen. Si tenemos una sola ninfa, tendremos que 'acercar' en su propia pajarera a otra del sexo opuesto y ver si hay un buen comportamiento para el apareamiento, porque puede suceder que se rechacen.

Este tipo de cotorra se puede aparear en cualquier momento del año, aunque el mejor es la primavera, ya que la buena temperatura y las horas de sol benefician la cría de los polluelos. Mucho cariño, higiene y una alimentación adecuada también son fundamentales para criar a estas bellas aves.
GUACAMAYAS:
Los verdaderos guacamayos o guacamayas (Ara spp.) son un género de aves de la familia de los loros (Psittacidae), del orden de las Psittaciformes, que comprende 14 especies (seis de ellas extintas) de origen americano, habitando desde las selvas de México hasta el noreste de Argentina, aproximadamente. Se alimentan de insectos y bayas y viven en los árboles.
Se reconocen 17 especies de guacamayos (23, si se considera las extintas), divididas en 6 géneros, siendo Ara el género más numeroso (en un principio este género contenía a todas las demás especies, y en algunos libros y sitios todavía figura como género único).
Especies vivas del género Ara
Especies extintas del género Ara
De Wikipedia, la enciclopedia libre
Commons-emblem-notice.svg
 
Ara macao
Scarlet Macaw and Blue-and-gold Macaw.jpg
Ara macao (derecha) y Ara ararauna (izquierda).
Estado de conservación

Preocupación menor (UICN 3.1)[1]
Clasificación científica
Dominio:Eukaryota
Reino:Animalia
Filo:Chordata
Subfilo:Vertebrata
Clase:Aves
Orden:Psittaciformes
Familia:Psittacidae
Género:Ara
Especie:A. macao
Nombre binomial
Ara macao
Linnaeus 1758
Distribución

Distribución de la guacamaya roja
La guacamaya roja, guacamaya bandera, lapa colorada o lapa roja (Ara macao) es un ave grande y colorida, perteneciente a la familia de los loros (Psittacidae). Su distribución abarca un extenso territorio que va desde los bosques húmedos tropicales del sur de México hasta el noreste de Argentina, de 0 a 1.000 msnm. Sin embargo, la destrucción de su hábitat y su captura para el comercio han contribuido a que se encuentre actualmente en peligro de extinción, habiendo desaparecido de muchas áreas de su distribución original; es así que se encuentra extinta en estado silvestre en Guatemala, Honduras, El Salvador y Colombia.

 

 Descripción


Ara macao en Combe Martin Wildlife and Dinosaur Park, North Devon, Reino Unido.
Mide entre 81 y 96 cm de largo y pesa de 1060 a 1123 g. Macho y hembra adultos son generalmente rojos, con azul en la parte baja del dorso. La cola es roja con una punta azul. En las alas hay plumas amarillas, que pueden tener una punta verde. La parte superior del pico (mandíbula superior) es clara con una mancha negra a cada lado, en la base. La parte inferior del pico (mandíbula inferior) es negra. Entre la mandíbula inferior y el ojo hay un área de piel blanca sin plumas. Los ojos son amarillos.
La subespecie A. m. cyanoptera es casi igual, pero las plumas de las alas tienen puntas azules en lugar de verdes, y es de mayor tamaño.
Las crías tienen la cola más corta y los ojos grises; además, la mandíbula inferior es más clara.

Hábitat

Habitan bosques lluviosos de tierras bajas. En México viven en remotas porciones de bosque húmedo; en Honduras, Costa Rica y Colombia en bosques lluviosos. Se encuentran comúnmente cerca de ríos a lo largo de su distribución: por debajo de los 240 msnm en México, hasta los 1100 msnm en Honduras, 1500 msnm en Costa Rica, y de 400 a 500 msnm en Colombia y Venezuela. Viven normalmente en parejas o conjuntos familiares de 3 a 4 ejemplares, aunque pueden llegar a formar colonias de entre 25 y 50 individuos.[2]

Área de distribución

En Costa Rica, la guacamaya roja era común tanto en la región del Pácífico como en la del Caribe hasta el siglo pasado, pero ahora casi no existe del lado del Caribe y sus principales poblaciones persisten en los Parques Nacionales Corcovado y Carara, así como en el Área de Conservación Guanacaste.

Comportamiento

Guacamayo - Ara Macao.JPG

Reproducción

Se emparejan de por vida después de los 4 años de edad. Los padres aprovechan las cavidades hechas por los pájaros carpinteros (familia Picidae) u otros huecos formados naturalmente en árboles de madera suave para establecer sus nidos, a una altura del suelo que puede ir de los 7 hasta los 25 m La hembra pone 1 ó 2 huevos blancos, que empolla por 24 ó 25 días. Los padres crían a los polluelos durante 105 días. Al año de edad las crías se separan de sus padres.

[editar] Hábitos alimenticios

Se alimentan de semillas, frutas, nueces, flores y néctar. Pueden ser observados en árboles altos y deciduos de bosques de tierras bajas o cerca de los arroyos. Entre ellos, aprovechan los frutos y semillas de árboles de los géneros Eschweilera, Hura, Spondias y Terminalia.[2] Debido a sus necesidades alimenticias, realizan constantes desplazamientos entre los territorios cercanos en busca de comida Relación con los seres humanos
Es popular como ave doméstica por su comportamiento sociable y porque aprende a imitar palabras, además de por su colorido plumaje En 1993, la guacamaya roja (o guara roja, como se le conoce en Honduras) fue seleccionada como símbolo de la fauna nacional y declarada como el ave nacional de la República de Honduras, según decreto ejecutivo Nº 36-93 emitido el 28 de junio de 1993 por el soberano Congreso Nacional de esta nación.

          

aves exotias

LORO:

Loro es el nombre común que se aplica a unas 340 especies de aves de brillante colorido que incluye entre otros a cacatúas, loritos, agapornis, guacamayos y periquitos.
 También se les conoce con el nombre de papagayos. Es un grupo muy homogéneo, con características que no se pueden confundir con ningún otro tipo de aves. Y presentan gran variabilidad de tamaño, entre los 8 cm y el metro y gran diversidad cromática.  El colorido del plumaje de los loros es muy variable. Aunque una gran mayoría son verdes, por ejemplo el loro hablador de Bolivia, Brasil, Paraguay y Argentina, otros son azules, amarillos o rojos. Entre las especies más llamativas están los loritos arco iris, de cabeza azul, dorso verde y pecho amarillo-rojizo. Las cacatúas, por lo general, son blancas o negras, con toques de amarillo, rojo o rosa.
Pico
  Los loros tienen el pico curvo, fuerte y en forma de gancho. Lo saben usar para sostenerse al trepar. Las alas suelen ser cortas, redondeadas, pero la cola llega a ser bastante larga.
 Son aves domesticables, cariñosos y muy buenos vigilantes de la casa.
Las patas 
 Los dedos de las patas presentan una disposición cigodáctila, es decir, dos dirigidos hacia adelante y dos hacia atrás. Caminan torpemente sobre el suelo, pero son trepadores excelentes y emplean a menudo el pico a modo de garfio para desplazarse entre las ramas.
Alimentación
  Se alimentan de semillas de girasol, manzanas, duraznos, pan con leche, etc.
Hábitat
 Se encuentran en las selvas y bosques donde el clima es cálido. Forman grupos numerosos. Eligen un gran árbol y allí se reúnen.
Nidos
 La mayor parte de los loros anidan en agujeros de los árboles, pero algunas especies utilizan termiteros, grietas en la roca o túneles que construyen en terraplenes.
 La cotorrita o cotorra gris argentina, también llamada cotorra monje, construye un gran nido formado por palos en las copas de los árboles, como en las palmeras protegidas de Entre Ríos.
 La mayoría de las especies crían por parejas, con algunas excepciones, como la ya mencionada cotorra gris argentina, que nidifica en nidos comunales.
 Las hembras de los loros suelen poner entre dos y cinco huevos y los polluelos nacen muy poco desarrollados, completamente desnudos y ciegos.
Características 
 El loro imita el habla humana, gracias a la forma de su lengua carnosa. A diferencia de otros pájaros, la lengua del loro es redonda, carnosa y muy movediza. La utilizan con gran habilidad para extraer las semillas y granos, su principal fuente de alimentación, además de hojas y frutas.
En el grupo de los loritos, la lengua es más larga y termina en unas cerdas a modo de cepillo, gracias a las cuales liban el néctar y polen de las flores.
El loro es un gran imitador, pero... no entiende lo que dice. Y tiene buena memoria. Sabe qué sonidos tiene que imitar cuando tiene hambre o cuando llega alguien. Pero él no entiende ni sabe el significado de lo que imita.
La capacidad de muchos loros para imitar la voz humana y otros sonidos es uno de los motivos de su popularidad como mascotas.
 El mejor imitador es el papagayo o loro gris africano, un ave de unos 30 cm de longitud, con el plumaje gris, excepto la cola, que es roja.
 Estudios realizados con esta especie han demostrado que puede ser tan inteligente como los delfines y los primates.
Distribución de la especie
La zona de distribución de los loros se extiende por todas las regiones tropicales del mundo y algunas especies llegan a las zonas templadas de los hemisferios norte y sur.
 Las áreas de mayor diversidad son la cuenca del Amazonas, Australia, Nueva Guinea y las islas adyacentes. En África y el interior de Asia viven relativamente pocas especies.
Preservación y Reservas
 La demanda del comercio de aves de jaula y la pérdida de hábitat son las causas principales de que muchas especies de loros estén consideradas como especies amenazadas.
 En la mayoría de los países la captura, exportación e importación de loros está estrictamente regulada, pero cada año miles de aves son enviadas a Europa y Norteamérica, tanto legal como ilegalmente, y muchas de ellas ni siquiera sobreviven al viaje.
 Una de las posibles soluciones a este problema sería la comercialización exclusiva de aquellas especies que han sido criadas en cautividad.
 Hay especies escapadas de la cautividad que terminan por asilvestrarse en los países receptores.  Este es el caso de la cotorra de Kramer, ave originaria de Asia y África, de color verde esmeralda, con cola muy larga y pico rojo vivo. Se encuentra localmente en algunos países de Europa, entre ellos España.
  En los laberínticos pasajes del Parque de los Loros, en Puerto de la Cruz, al norte de las islas Canarias, en Tenerife, se encuentra un paradisíaco lugar cuyas tierras descienden hacia el océano Atlántico, y entre la espesa vegetación tropical del parque, viven protegidos más de tres mil hermosos ejemplares de papagayos, pericos y cacatúas.
   Los visitantes encuentran el mayor atractivo del parque entre la espesa vegetación tropical: Ahí viven protegidos más de 3.000 hermosos ejemplares de papagayos, pericos y cacatúas.
Muy cercana a este reservorio, se encuentra la reserva de aves que alberga más de 750 pajareras
, Este es el corazón del parque; en él se preservan las especies de aves más exóticas, codiciadas y amenazadas del mundo. 
El alemán Wolfgang kiessling, comenzó a coleccionar loros en los ´70 y con el paso del tiempo se apasionó por conocer la vida de estas aves de maravilloso plumaje. Su gran preocupación  es evitar que la deforestación y la caza indiscriminada no sigan diezmando los psitácidos. Allí, unas 20 personas se dedican a cuidar exclusivamente a los loros. Dos veces por días los loros desayunan una mezcla de frutas y vegetales, galletitas y una torta casera rica en proteínas. Por la tarde reciben semillas de trigo fresco y nueces.
 Para Kiessling estas aves tienen un valor incalculable. Los veterinarios de la reserva cuentan con tecnología avanzada para poder cuidar mejor la salud de estos pequeños animales. Cuando un animal pierde su garra, primero lo anestesian y luego proceden a curar su herida.

Loros de América Latina
 Entre las especies más notables de América Latina se destaca el choroy, exclusivo de Chile que nidifica en los árboles y busca su alimento en el suelo, por lo que pone en peligro los cultivos y es perseguido por los campesinos. Es de color verde brillante, con una mancha roja en el pecho.
 Entre las especies de loros que se localizan desde Venezuela y Ecuador hasta el norte de Argentina están el loro de cabeza negra, el de los palos, el de cara roja y el de frente amarilla.
 Con una distribución más amplia, desde México hasta Centroamérica, e incluso hasta Sudamérica, aparecen el loro real, el guaro, el loro de penacho, el loro choclero y el de casquete blanco, propio de la costa del golfo de México.
 El loro barranquero o tricaque es la especie más meridional, ya que vive en las regiones andinas y patagónicas de Chile y Argentina.
 Se pueden encontrar los pericos, como la especie del litoral pacífico del sureste mexicano, que se extiende hasta Costa Rica, y el llamado perico centroamericano.
 En las montañas de hasta 4.000 m de altitud vive el perico cordillerano o catita serrana, mientras que el perico enano se ha adaptado a muchos hábitats, desde México hasta Argentina.
 Más espectaculares son los guacamayos (en México guacamayas), como la verde, que puede vivir en elevaciones de hasta 2.400 m, desde el norte de México hasta el norte de Argentina; el guacamayo rojo y el ara azul son otras dos especies muy llamativas de colorido brillante y larga cola.
 Las cotorras, de cola más corta, están representadas por especies como el tovi o la cotorra de mentón anaranjado, la cotorra austral del sur de Chile y Tierra del Fuego y la cotorra de Puerto Rico que presenta una raya roja  frente a los ojos.